La donación de riñón es una cirugía mayor, cuyos riesgos incluyen sangrado e infección. No obstante, la mayoría de los donantes de riñón se recuperan con pocos problemas o ninguno.
Después de someterte a una nefrectomía (cirugía para extirpar un riñón), es posible que el donante pase 1 o 2 noches en el hospital. Por lo general, el donante termina de recuperarse en tu casa. Con el tiempo, el riñón del donante aumenta un poco de tamaño, ya que recibe un flujo sanguíneo adicional.
La tasa de supervivencia a largo plazo después de la donación de riñón es casi la misma que la de las personas que son sanas y que no son donantes de riñón. Después de la donación de riñón, es importante hacerse exámenes médicos con regularidad, incluyendo pruebas para evaluar la función renal y controles de la presión arterial.
En el siguiente enlace podréis aumentar vuestro conocimiento sobre los riesgos de la donación de riñón en función de la edad y del sexo y lo que debéis hacer para intentar reducir la posibilidad de que se produzcan estos riesgos.

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